🌼 ERANDI Y EL LAGO DE LAS LUCES 🌼
Hace muchos años, en las orillas del hermoso Lago de Pátzcuaro, vivía una niña purépecha llamada Erandi. A Erandi le encantaba escuchar las historias de su abuelito, quien le enseñó a amar la tierra y las flores.
Cuando su abuelito falleció, Erandi lo extrañaba muchísimo. Quería que su alma supiera que ella lo seguía queriendo. Una tarde, caminando por el campo, cortó una flor de cempasúchil. Su color era tan brillante como el sol, y su olor era muy dulce. Erandi pensó: "Si pongo esta flor en una balsa con una velita encendida, la luz guiará a mi abuelito de regreso a casa".
Esa noche de noviembre, Erandi puso su pequeña balsa en el lago oscuro. Al verla, los demás habitantes del pueblo hicieron lo mismo. Encendieron miles de velas y pusieron flores en sus balsas. Poco a poco, el lago se llenó de pequeñas luces flotantes. El agua se iluminó tanto que parecía un cielo estrellado.
Desde entonces, los niños y adultos de Michoacán encienden velas y colocan flores en el lago. Dicen que esas luces y el olor a cempasúchil son la guía perfecta para que las almas de nuestros seres queridos encuentren el camino de vuelta a casa para celebrar juntos.
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